En busca de experiencias multisensoriales.
Voy a ser directa, me gusta la comida. Me gusta mucho para ser sincera y si quiero llegar a un verano sin pasar vergüenza, voy a tener que preocuparme seriamente de que mis curvas no se conviertan en una enorme redondez.
Independiente de "esos" problemas que tengo con la comida, todo el resto me fascina: pensarla, crearla, observarla, comentarla y por sobre todo probarla.
La vida, la experiencia y los viajes me han hecho exigente y crítica, no me gusta comer cualquier cosa en cualquier lugar y menos, mucho menos a cualquier precio. No me malentiendan, no es por tacaña, es porque no hay nada que me de más rabia que pagar demasiado por algo que no lo merece, ya sea en comida como en cualquier otra cosa.
Con el tiempo he aprendido que una buena comida o mejor dicho un buen lugar que venda comida (llámese restaurante, bar, pub, tienda, etc), no se reduce a un buen sabor, sino que a la experiencia completa. La comida entra tanto por la vista, como por el olfato y las papilas gustativas, pero además, está la atención, el ambiente, la música y hasta el baño. Sí, el baño. Una vez en Buenos Aires fui a un restaurante maravilloso, la decoración estilo francés, los mozos muy entradores, simpáticos y educados, la comida muy bien preparada sin ser especialmente creativa, todo bien hasta que fui al baño, era una real mugre, no exagero al decir que a uno le faltaba la taza y al otro la tapa. Eso puede matar toda la experiencia, por lo menos para una mujer.
En este blog les daré mi opinión de los lugares que vaya visitando teniendo en cuenta, que la comida si bien en general es lo que convoca, no necesariamente es lo que hace que uno se repita el plato.




Buenísimo, absolutamente de acuerdo.
El problema es cuando tu marido es goloso y prefiere platos grandes antes que probar una delicatesse, personalmente es muy complicado elegir donde ir a comer, él quiere COMER y yo probar lugares nuevos.
bueno, por favor damos todos los datos posibles. gracias
Paula:
Muchas gracias por tu comentario. Mi marido es igual, súper goloso y le cuesta probar lugares nuevos, pero yo siempre lo tiento con algún plato de la carta que sé le gustará. Jejeje!
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Un abrazo,
Maria Jose