"Las Brisas de Santo Domingo"
¡Qué bueno es tener amigos! Hace un par de fin de semanas atrás me invitaron a almorzar a Las Brisas. Un lugar sacado de un cuento, prados verdes, árboles gigantes y podados a la perfección.
No hace mucho vi Alicia, de Tim Burton y este paisaje me recordó mucho la película. Para los que no han ido nunca y no han oído hablar del lugar, les cuento que es un condominio, con campo de golfo, con casa club, con una de las piscinas más grandes que he visto frente al mar y todo, todo de lujo. Después de dar una vueltas nos fuimos al restaurant de la casa club, que por cierto todo muy fino, lindas telas, madera a la vista, etc.
Así como va el relato, se esperan un almuerzo maravilloso, cinco estrellas o algo así, pues se equivocan. Cuando llegamos pedimos que nos llevaran el aperitivo a la terraza para aprovechar el solcito primaveral. Junto con los correspondientes pisco sour, pedimos unas empanaditas de mariscos y machas a la parmesana.


Las empanadas estaban desabridas y sobre cocidas, en cambio las machas estaban deliciosas en el punto mismo de la delicia. Luego nos pedimos un vino blanco heladito y nos fuimos para adentro, una vez que estuvieron listos nuestros platos, Congrio frito a lo pobre, Lomo vetado con ensaladas surtidas y en mi caso Ravioli de zapallo con mantequilla a la salvia, camarones y almendras.




En resumen, el lomo y el congrio magníficos, en cambio a mí que pedí los ravioli en primer lugar me llegaron fríos, pero rápidamente me retiraron el plato y me trajeron uno nuevo caliente, que estaba rico.
Yo le digo a mis amigos, mientras nos tomábamos un campari de bajativo, que no entendía la incongruencia, de un lugar tan maravillosamente perfecto, con un restaurant tan mediocre. Ellos me explican, que la mayoría de la gente que va para allá, son los dueños de las casas y departamentos del condominio, y ellos prefieren cocinar en casa, por lo que no se justifica tener un restaurant más sofisticado y que si fuera demasiado caro, la gente simplemente no iría. La respuesta podría parecer lógica en primera instancia, contando además, que efectivamente no es demasiado caro (app 23.000 pesos por persona), pero la realidad es que todo lo que vi fue descuido y poca atención a los detalles. En una carta no muy extensa, y que este era el caso, no se puede fallar. Detalles imperdonables fueron las empanadas, el pan y los ravioli, mejorar este lugar es un asunto de cariño y atención a los detalles, no de más o menos dinero.
Por último, no puedo dejar de mencionar que la atención fue buenísima, no me puedo acordar del nombre de la señora, creo que Paola, ella hizo de nuestro almuerzo una experiencia agradable.
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