Hoy, desperté muy temprano, llorando. Quise quedarme todo el día ahí, protegida entre mis sábanas, vendas de mi corazón. Pero, no me lo permití. No sé para qué me preparé desayuno, casi no lo probé. Tomé tres sorbos de café, revolví mis recuerdos y ya no pude tragar nada más. Luego, me duché con agua tibia, dejé que el agua corriera por mi cuerpo libremente y cerré los ojos, otra vez se me había instalado un nudo en
Me tomó como veinte minutos decidir que ponerme. Ahí estaba yo, desnuda congelándome de frío, con los brazos caídos, la mirada algo perdida frente al ropero, mirando aletargada mi ropa como esperando algo... Finalmente, me pareció acertado vestir de negro.
Me senté frente a la televisión y ni me moví, sólo estuve allí en ese viejo sillón con el cerebro desenchufado. Llegó la noche y no me di ni cuenta como se fue el día, no sentí ni hambre, ni frío. Nada.
Como a las siete tomé mi sobretodo gris, salí de mi casa y me puse a caminar. Hacía frío y la llovizna mojaba mi cara. Siempre me gustó caminar bajo la lluvia, pero hoy cada fina gota que me rozaba se podía sentir como una aguja en mi piel.
No sé porqué llegué aquí y me senté en la misma silla que ayer. Sentí que un sollozo subía por mi cuerpo como tratando de sorprenderme. Pero no lo dejé salir, luché todo lo que pude con esa convulsión emotiva que me inundaba desde el centro mismo de mí ser y aprovechando ese impulso me levanté, fui hasta la barra y apenas con un hilo de voz pedí que me sirvieran un whisky, sin hielo.
-No debiera estar aquí. No debiera.- Ayer, sentados aquí me dijiste que ya no sentías nada por mi. No sé porqué volví.
Tomé un buen trago y sentí el ardor bajar hasta mi estómago. Subí los ojos recorriendo todo el bar con
Después de unos minutos o segundos se puso de pie. Un escalofrío recorrió mi cuerpo. Quería que se acercara porque me intrigaba su tristeza, pero a la vez una alarma sonaba en mi interior. Temía que se acercara demasiado. Dejó el vaso vacío sobre la barra y caminó hasta mí. Sentí que todo daba vueltas. Cuando estuvo a mi lado, ya no pude respirar. Acercó su boca a mi oído mientras, los vellos de mi cuello se erizaban con ese contacto temido. Con esa cercanía recién me di cuenta que tenía cicatrices en sus muñecas y me susurró muy despacio con voz ronca: Bienvenida… Salió por la puerta dejando entrar un chiflón de aire frío y yo me quedé ahí sola otra vez, mirándome al espejo.



María Lasalete Marquez me desafió a jugar ...
Reglas del Desafío:
1.-Escribir un post sobre seis cosas sin importancia que nos gusten.
2.-Poner el enlace de la persona que nos ha elegido.
3.-Poner las reglas en el blog.
4.-Elegir seis personas para continuar el desafío.
5.-Avisar a estas personas y dejar un comentario en sus blogs.
1.- Tomarme una copa de vino a la luz de la luna en una playa solitaria.
2.- Caminar en medio del desierto sintiendo el suave sonido del silencio.
3.- Dormir toda una mañana de sábado sin sentir el teléfono sonar.
4.- Conversar y conversar una noche cualquiera y que la única luz que exista sea la de mis velas encendidas.
5.- Manejar de noche durante horas con mi música preferida
6.- Desvelarme siempre que sea en buena compañía
Reglas del desafío:
1.-Escribir un post sobre seis cosas sin importancia que nos gusten.
2.-Poner el enlace de la persona que nos ha elegido.
3.-Poner las reglas en el blog.
4.-Elegir seis personas para continuar el desafío.
5.-Avisar a estas personas y dejar un comentario en sus blogs
Y ahora reto a …
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A jugar entonces, total no cuesta nada ...
... saludos, @
"Amo los cielos claros, los pastos frescos,
los campos dorados, las delicadas manos,
las frentes amplias, las almas pulcras..." (Alfonsina Storni)